El presidente Donald Trump anunció el 6 de octubre de 2026 el programa Arsenal-2, una instalación de fabricación naval definida por software que recibirá una inversión privada de 3.700 millones de dólares de parte de Anduril Industries. Sumada la participación estatal, la inversión total asciende a 6.600 millones de dólares. El astillero se ubicará en las afueras de Baltimore y arrancará fabricando componentes críticos para el submarino de ataque Virginia-class.
Qué va a fabricar Anduril
El punto de partida será la producción de tubos de torpedos, pero la empresa tiene ambiciones más amplias. Un funcionario de la industria explicó a periodistas que la meta de mediano plazo es fabricar módulos completos del submarino y, eventualmente, secciones enteras del casco. "El objetivo muy ambicioso, un poco más lejos en el tiempo, es poder producir secciones completas del buque, proas, popas, etcétera", dijo el funcionario durante una conferencia con la prensa. El mismo aclaró que Anduril no va a producir submarinos completos, sino componentes y secciones que se integrarán a la cadena de construcción existente.
Una base industrial bajo presión
Alex R Forster — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)
El anuncio llega en un momento de tensión sostenida para la base industrial de submarinos de la Armada estadounidense. Durante años, la producción de submarinos de la clase Virginia quedó rezagada respecto de los planes originales, con demoras atribuidas a cuellos de botella en la cadena de proveedores, falta de mano de obra calificada y capacidad insuficiente en los dos únicos astilleros que hoy construyen estos buques: General Dynamics Electric Boat y Huntington Ingalls Industries. El surgimiento de Anduril como tercer actor en la cadena apunta directamente a esos cuellos de botella.
El contexto geopolítico amplifica la urgencia. El acuerdo AUKUS, firmado en 2021 entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia, comprometió a Washington a ayudar a Canberra a adquirir submarinos nucleares de propulsión convencional. Esa promesa depende de que la propia Armada estadounidense tenga capacidad de producción para atender su propia flota y al mismo tiempo apoyar a Australia, algo que hoy no está garantizado. Expandir la base industrial es una condición necesaria para cumplir con ambos compromisos.
Un modelo de negocio distinto
Lo que distingue a Arsenal-2 de los astilleros tradicionales es su enfoque en manufactura definida por software. Anduril, fundada en 2017 y conocida hasta ahora por sistemas de drones y vigilancia autónoma como el Roadrunner y el sistema de defensa aérea Pulsar, se presenta como una empresa que aplica lógica de tecnología de punta a la fabricación de hardware militar. El modelo implica automatización intensiva y procesos de producción diseñados para escalar más rápido que una planta convencional.
La participación del gobierno estadounidense de aproximadamente el 40% en el astillero marca además una estructura de asociación público-privada que no es habitual en la industria de defensa naval del país. En vez de contratos de adquisición tradicionales, el Estado entra como co-inversor, lo que le da voz directa en la gestión del activo industrial.