El Pentágono gastó 37.500 millones de dólares desde el inicio de las operaciones militares contra Irán, y Hegseth le pidió al Senado 67.100 millones adicionales en financiamiento de emergencia para sostener el conflicto. La audiencia del martes en el Congreso se convirtió en el escenario donde la dimensión económica y logística de la guerra quedó expuesta con mayor crudeza hasta ahora.
El problema de las municiones
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Dentro del paquete solicitado, 21.000 millones de dólares están destinados a reponer el arsenal ya consumido. Esa cifra habla por sí sola del ritmo al que se están usando armas y del desafío que representa mantener el ritmo operativo. En la audiencia, senadores y funcionarios pusieron el foco en la capacidad real de las Fuerzas Armadas estadounidenses para sostener el conflicto con el stock disponible, una pregunta que no tiene respuesta pública tranquilizadora.
Touch Of Light — CC BY-SA 4.0
Bajas en Jordania
El contexto político de la audiencia quedó marcado también por lo ocurrido días antes. El 18 de julio, un bombardeo iraní sobre una base en Jordania mató a dos militares estadounidenses. La base Muwaffaq Salti, donde se produjo el ataque, alberga el mayor contingente de aviación táctica de EE.UU. en todo el Medio Oriente, lo que la convierte en un blanco de alto valor simbólico y operacional para Irán.
Joeyp3413 — CC BY-SA 3.0
Las bajas en Jordania grafican la doble presión que enfrenta Washington: sostener la campaña ofensiva contra Irán mientras protege una red de bases regionales que sigue siendo vulnerable a represalias. Cada ataque exitoso sobre instalaciones estadounidenses en la región alimenta el debate interno sobre los límites y los costos reales de la operación.
Fuentes: Defense News, The War Zone
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