El 1 de octubre, uno de los F/A-18F Super Hornet del Strike Fighter Squadron 41 (VFA-41) tocó pista en la base aeronaval de Lemoore, California, con una decoración poco habitual en el morro: la silueta de un submarino con la inscripción «Sub Buster». La marca indica la participación del avión en la destrucción de un submarino iraní no identificado durante el despliegue del escuadrón a bordo del USS Abraham Lincoln (CVN-72) en el marco de la Operación Epic Fury.
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Las marcas de derribo pintadas en aeronaves militares tienen una historia larga en la aviación naval y de combate: cada silueta registra un blanco destruido durante operaciones reales. Que aparezca la de un submarino en un avión de ala fija es, sin embargo, una rareza. Históricamente, la caza antisubmarina ha sido dominio de plataformas especializadas como el P-8 Poseidon o los helicópteros embarcados. Que un Super Hornet lleve esa marca señala que la destrucción del submarino iraní involucró coordinación táctica de superficie, y que el crédito formal recayó sobre este jet en particular.
El arsenal de VFA-41
Más allá del submarino, el regreso del VFA-41 pone en perspectiva la escala del esfuerzo aéreo durante la Operación Epic Fury. El escuadrón empleó cientos de armas aire-superficie y aire-aire a lo largo de su despliegue sobre el USS Abraham Lincoln. La magnitud del arsenal disparado por una sola unidad de cazas da una idea de la intensidad del conflicto con Irán durante esa campaña.
El AIM-260 aparece en Australia
SN Cierra Middleton — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)
En paralelo con el regreso del VFA-41, esta semana también trascendió una imagen que muestra un misil AIM-260 JATM montado en un Super Hornet australiano. El AIM-260 es el reemplazante del AIM-120 AMRAAM en la jerarquía de misiles aire-aire de largo alcance de fabricación estadounidense, desarrollado para superar las capacidades del PL-15 chino. Su aparición en un avión australiano es significativa: sugiere que aliados del círculo más cercano de Washington ya tienen acceso al sistema, aunque el nivel de integración operativa no surge de las fuentes disponibles.
Australia opera el F/A-18F Super Hornet como plataforma de transición mientras incorpora el F-35A. Que el AIM-260 aparezca en esos aviones antes de que la flota de Hornets sea retirada del servicio muestra que Canberra está invirtiendo en capacidades de combate aéreo de última generación incluso sobre plataformas con fecha de vencimiento. El dato también refleja la profundización del vínculo operativo entre la Armada estadounidense y la Royal Australian Air Force, un proceso que se aceleró con la firma del pacto AUKUS en 2021.