El 30 de septiembre, la Fuerza Aérea del Perú reincorporó formalmente un helicóptero de combate Mil Mi-35P Hind F a sus filas, después de someterlo a un proceso de reparación que se extendió durante varios meses. El vuelo de prueba final, requisito indispensable para certificar la aeronavegabilidad de la aeronave antes de su regreso al servicio, marcó el cierre de ese proceso y la habilitación del aparato para un nuevo período de operaciones.
El acto tuvo presencia del alto mando. Entre los asistentes al vuelo de prueba estuvieron el Comandante General del Ala Aérea N° 3, Mayor General FAP Luis Emilio Ciño Rosell, y su Jefe de Estado Mayor, el Coronel FAP Marcial Alfonso Grández Rojas. También participaron el Comandante del Grupo Aéreo N° 2, Coronel FAP Benjamín Coloma Jiménez, y el Director de la Escuela de Comandos, Coronel FAP Carlos Alfonso Vera Tello.
El Mi-35P en el inventario peruano
Srđan Popović — CC BY-SA 4.0
El Mi-35P es la variante de exportación del Mi-24V, uno de los helicópteros de ataque más extendidos del mundo desde la década de 1970. La designación «Hind F» corresponde al código de la OTAN para esta versión. Se trata de una plataforma de doble rol: puede transportar tropas en la cabina trasera mientras simultáneamente brinda apoyo de fuego con su cañón, cohetes y misiles antitanque. Es un diseño robusto concebido para operar en condiciones exigentes, rasgo que lo hizo atractivo para numerosas fuerzas aéreas y ejércitos fuera del bloque soviético original.
Perú incorporó estos helicópteros como parte de su relación histórica con el equipamiento de origen ruso y soviético, que convive en su inventario con material occidental. El Grupo Aéreo N° 2, unidad que opera el aparato reactivado, pertenece al Ala Aérea N° 3, con base en la selva amazónica, región donde este tipo de helicóptero tiene un rol operativo central dado el terreno y las misiones de vigilancia y control territorial que las fuerzas armadas peruanas desarrollan en esa zona.
El desafío del mantenimiento ruso
Mantener en condiciones operativas material de origen ruso representa un desafío sostenido para las fuerzas armadas latinoamericanas que lo operan, especialmente desde 2022, cuando las sanciones internacionales y las disrupciones en la cadena de suministros rusa complicaron el acceso a repuestos y soporte técnico oficial. Varios países de la región con inventarios similares han tenido que recurrir a reparaciones intermedias, proveedores alternativos o procesos de overhaul extendidos para mantener operativas aeronaves como el Mi-17, el Mi-8 o el Mi-35.
La reincorporación de este Mi-35P tras varios meses de reparación se inscribe en ese contexto más amplio. Que el proceso haya culminado con un vuelo de prueba satisfactorio y la presencia del alto mando sugiere que la Fuerza Aérea le da a este tipo de reactivación una importancia institucional que va más allá de la rutina de mantenimiento ordinaria.