La Marina estadounidense completó un vuelo de prueba exitoso del misil hipersónico Blackbeard, lanzado desde un F/A-18E/F Super Hornet en la Base Aeronaval de Patuxent River, Maryland. El hito marca un paso clave en el desarrollo del programa, que apunta a alcanzar lo que en jerga militar se llama Early Operational Capability, es decir, la capacidad de desplegarse en operaciones reales con un primer lote de unidades antes de completar el ciclo de adquisición completo.
Un misil con un desarrollo distinto
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LCDR Denver Applehans/U.S. Navy — Public domain
Blackbeard es un misil hipersónico de ataque de largo alcance diseñado para ser lanzado desde el aire. Lo desarrolla Castelion, una empresa de defensa privada que trabaja en estrecha colaboración con la Marina. El modelo de desarrollo es parte de una tendencia más amplia dentro de las fuerzas armadas estadounidenses, que en los últimos años ha empezado a apostar por startups y empresas no tradicionales del sector para acelerar los tiempos de adquisición de sistemas de armas de nueva generación, esquivando los ciclos burocráticos que históricamente extendieron proyectos similares por décadas.
Los misiles hipersónicos, en términos generales, son aquellos capaces de volar a velocidades superiores a Mach 5, lo que los hace extremadamente difíciles de interceptar con los sistemas de defensa antimisiles actuales. A diferencia de los misiles balísticos convencionales, muchos diseños hipersónicos mantienen capacidad de maniobra durante la trayectoria, lo que agrega una capa adicional de complejidad para el defensor.
El Super Hornet como plataforma de lanzamiento
Que el Blackbeard haya sido probado desde un F/A-18E/F Super Hornet no es un detalle menor. El Super Hornet es el caza embarcado principal de la Armada estadounidense y opera desde portaviones de la clase Nimitz y Gerald R. Ford. Integrarlo como plataforma de lanzamiento para un misil hipersónico le daría a la Marina una capacidad de ataque de largo alcance a alta velocidad proyectable desde el mar, sin depender de instalaciones terrestres ni de plataformas especializadas difíciles de posicionar en zonas de conflicto.
El vuelo se realizó en Patuxent River, la principal instalación de pruebas de sistemas aeronavales de los Estados Unidos, donde la Marina evalúa prácticamente todo el hardware que lleva a sus buques y aeronaves.
Navegación sin GPS en otro programa
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En paralelo, Northrop Grumman y la empresa de tecnología cuántica SandboxAQ anunciaron que probaron durante el verano boreal un sistema de navegación magnética basado en tecnología cuántica a bordo del dron Lumberjack, un sistema aéreo no tripulado Grupo 3. La prueba demostró que el dron puede operar y navegar con precisión en entornos donde el GPS no está disponible, usando el sistema AQNav de SandboxAQ como alternativa. La navegación por campo magnético terrestre no es un concepto nuevo, pero su integración con sensores cuánticos de alta precisión en una plataforma de estas características representa un salto tecnológico relevante para operaciones en zonas de conflicto donde el jamming de GPS es una amenaza habitual.
Ambos desarrollos, el misil hipersónico Blackbeard y la navegación sin GPS del Lumberjack, apuntan en la misma dirección. Las fuerzas armadas estadounidenses están invirtiendo de forma sostenida en sistemas que puedan operar con eficacia en entornos de negación de acceso, donde el adversario puede interferir señales, derribar drones convencionales o interceptar misiles subsónicos. La capacidad de golpear rápido desde lejos y de navegar sin depender de infraestructura satelital son dos piezas del mismo rompecabezas operacional.