Dos episodios separados pero que apuntan en la misma dirección se registraron esta semana en el Indo-Pacífico: una confrontación verbal en alta mar protagonizada por el destructor chino Zunyi y el anuncio del retorno de un portaaviones de la Armada estadounidense a Japón después de cuatro años de ausencia.
El Zunyi y la amenaza directa
Durante una navegación de entrenamiento, el destructor Tipo 055 Zunyi (107) de la PLA Navy fue seguido de cerca por un buque extranjero mientras ejecutaba ejercicios a alta velocidad. La situación derivó en una confrontación verbal directa. El capitán Zhang Jun, integrante de la tripulación, le advirtió al otro navío: «Puedo destruirte con mis misiles».
El episodio pone en evidencia el nivel de tensión que se vive en las aguas del Indo-Pacífico durante operaciones de vigilancia y seguimiento mutuo entre flotas. El Tipo 055 es el destructor más grande y capaz de la Armada china, una plataforma de combate de primera línea diseñada para operar en escenarios de alta intensidad. Que su tripulación haya respondido con una amenaza explícita a lo que describió como un seguimiento agresivo dice algo sobre las reglas de engagement informales que China aplica en esas aguas.
Este tipo de incidentes no es nuevo. Desde hace años, la PLA Navy y flotas occidentales se siguen, fotografían e interceptan de forma rutinaria en el mar de China Meridional, el mar de China Oriental y el estrecho de Taiwán. Lo que varía es la intensidad de las reacciones y el grado de publicidad que cada parte le da a los episodios. Que el relato del capitán Zhang Jun haya trascendido sugiere que Pekín no tiene inconveniente en que circule.
Yokosuka después de cuatro años
En paralelo, el alcalde de Yokosuka, Katsuaki Kamiji, confirmó que un portaaviones de propulsión nuclear de la Armada estadounidense volvería a fondear en la base naval japonesa. Sería la primera visita de una unidad no desplegada permanentemente en el país desde 2022. La fecha exacta de la escala todavía no fue informada.
Yokosuka, ubicada en la bahía de Tokio, es el hogar del Séptimo Grupo de Ataque de Portaaviones y la base más importante que la Armada estadounidense opera fuera de su territorio. El regreso de una unidad de paso, por fuera del portaaviones asignado permanentemente, refuerza la señal de presencia en un momento en que la relación entre Washington y Tokio tiene cada vez más peso estratégico frente a China y Corea del Norte.
Los cuatro años de ausencia de portaaviones visitantes coinciden con un período de ajuste en la postura naval estadounidense en la región, marcado por la rotación acelerada de unidades y el aumento de ejercicios multilaterales con Japón, Corea del Sur, Australia y Filipinas. Una visita de este tipo, aunque sea una escala técnica, tiene peso simbólico en ese contexto: confirma que la infraestructura de Yokosuka sigue siendo un nodo activo de proyección de fuerza en el Pacífico occidental.