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El Pentágono apuesta fuerte a los drones: más MQ-9 en Latinoamérica, un nuevo modelo naval y 100 pilotos reclutados

El Comando Sur de Estados Unidos expande su presencia con drones MQ-9 Reaper en América Latina, la Marina y Shield AI anuncian una inversión combinada de 400 millones de dólares en el dron X-BAT, y la Unidad de Innovación en Defensa recluta cerca de 100 operadores de distintas ramas para una competencia interna. Tres movimientos simultáneos que dibujan el nuevo eje de la estrategia aérea no tripulada del Pentágono.

8 de octubre de 2026 • El Lado Correcto
El Pentágono apuesta fuerte a los drones: más MQ-9 en Latinoamérica, un nuevo modelo naval y 100 pilotos reclutados
Crédito: Noah Wulf — CC BY-SA 4.0

Tres decisiones distintas del aparato de defensa estadounidense confluyeron esta semana para mostrar hasta dónde llegó la apuesta por los sistemas no tripulados: expansión regional con el MQ-9 Reaper en Latinoamérica, inversión millonaria en un nuevo dron naval y un llamado urgente a reclutar pilotos de drones de todas las ramas militares.

MQ-9 Reaper en América Latina

El Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) estaría ampliando su presencia de drones MQ-9 Reaper en América Latina, según expertos consultados por Air & Space Forces Magazine. La expansión, si se confirma, ampliaría el alcance de las operaciones de inteligencia y liberaría más opciones de ataque contra organizaciones narcocriminales en la región.

El MQ-9 Reaper es el dron de ataque y reconocimiento de largo alcance más usado por las fuerzas estadounidenses desde hace dos décadas. Puede volar durante más de 27 horas seguidas, opera a alturas de crucero de más de 12.000 metros y puede cargar tanto sensores de vigilancia como munición guiada. Para SOUTHCOM, cuya misión central es la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, esa combinación de persistencia y versatilidad tiene un valor estratégico directo: cubrir territorios vastos con pocos activos tripulados y, si hace falta, actuar.

La mayor presencia de MQ-9 en la región también tendría consecuencias sobre la arquitectura de inteligencia del comando. Más tiempo de vuelo sobre zonas calientes significa más datos, más continuidad en el seguimiento de objetivos y, potencialmente, una capacidad de respuesta más rápida ante movimientos de carteles o redes de tráfico.

400 millones para el X-BAT

En paralelo, la Marina estadounidense y la empresa Shield AI anunciaron una inversión combinada de 400 millones de dólares en el desarrollo del dron X-BAT. El programa apunta a dotar a la Marina de una plataforma no tripulada diseñada específicamente para operaciones navales, aunque las fuentes disponibles no detallan las características técnicas del sistema ni el cronograma de desarrollo.

Shield AI es una empresa de inteligencia artificial aplicada a sistemas autónomos con fuerte presencia en contratos de defensa. Que tanto la Marina como el sector privado pongan capital propio en el X-BAT es una señal de compromiso mutuo poco común: los programas de desarrollo compartido de este tipo distribuyen el riesgo financiero pero también aceleran los tiempos, ya que el privado tiene incentivos directos para no demorar.

Pilotos de drones para una competencia interservicios

Cierra el cuadro la Unidad de Innovación en Defensa del Pentágono (DIU, por sus siglas en inglés), que lanzó un llamado para reclutar alrededor de 100 pilotos de drones de distintas ramas de las fuerzas armadas. El objetivo es crear un registro permanente de operadores disponibles para una competencia que la DIU tiene previsto organizar.

La DIU fue creada en 2015 precisamente para acortar la distancia entre el Pentágono y el sector tecnológico privado, y sus competencias internas de drones suelen ser el paso previo para evaluar tecnologías y doctrinas antes de escalarlas. Un registro interservicios de pilotos de drones apunta a algo más estructural que un evento puntual: construir una base de operadores calificados que pueda movilizarse rápido cuando el Pentágono necesite probar nuevos sistemas o desarrollar tácticas.

Una tendencia que se acelera

Los tres movimientos, tomados juntos, reflejan una reorganización profunda en cómo las fuerzas armadas estadounidenses piensan el poder aéreo. Ya no se trata solo de incorporar drones como complemento de las plataformas tripuladas: la expansión del MQ-9 en Latinoamérica apunta a consolidar presencia regional de bajo costo político; la inversión en el X-BAT muestra que la Marina quiere su propia familia de drones navales; y el reclutamiento de operadores interservicios indica que el Pentágono está construyendo la infraestructura humana para sostener todo eso a largo plazo.

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