Un informe elaborado por los analistas Daniel M. Gettinger y Jennifer Di Mascio para el Servicio de Investigación del Congreso de los Estados Unidos, fechado el 5 de octubre, pone números concretos a las pérdidas aéreas sufridas durante la Operación Epic Fury, la campaña militar que las fuerzas estadounidenses vienen desarrollando contra Irán junto a Israel. La cifra total que surge del documento es de más de 80 aeronaves destruidas o alcanzadas, con causas que van desde ataques a bases en la región hasta derribos por defensa antiaérea iraní, pasando por fuego amigo y accidentes operativos. Reponer esa flota demandaría una inversión estimada en unos 3.000 millones de dólares, con la complicación adicional de que algunos modelos ya no se fabrican y no tienen reemplazo directo disponible.
Las bajas de la USAF
La Fuerza Aérea estadounidense concentró las mayores pérdidas. Entre los cazabombarderos, los F-15E Strike Eagle son los más golpeados: al menos cuatro habrían sido destruidos, tres de ellos por fuego amigo y uno derribado en abril por la defensa antiaérea iraní. En septiembre, otros ocho F-15 recibieron pequeños impactos en la base jordana de Muwaffaq Salti, aunque pudieron repararse y volver al servicio en un plazo relativamente corto.
También figura la pérdida de un F-35A Lightning II, cazabombardero furtivo de quinta generación, alcanzado por armas antiaéreas iraníes. El informe menciona que en su momento se habló de misiles, pero no lo confirma. Dos aviones de ataque A-10 Thunderbolt II se perdieron, uno en una base jordana y otro como consecuencia de un ataque que lo llevó a estrellarse.
U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 3rd Class John Phillip Wagner Jr. — Public domain
Entre las pérdidas de apoyo, al menos siete aviones de reabastecimiento en vuelo KC-135 habrían resultado destruidos, alcanzados o dañados. Cinco de ellos fueron golpeados en marzo durante un ataque iraní a la base Prince Sultan en Arabia Saudita. El impacto sobre las operaciones de transvase de combustible fue significativo. A eso se suma la pérdida de un avión de alerta temprana E-3 Sentry, que recibió un impacto directo de munición adversaria.
Operaciones especiales y ala rotatoria
U.S. Navy Photo by Photographer's Mate 3rd Class Sammy Dallal. — Public domain
Dos aeronaves MC-130J Commando II de Operaciones Aéreas Especiales también se perdieron, aunque el informe precisa que fueron destruidas de forma intencional para evitar que cayeran en manos iraníes durante una misión de búsqueda y rescate de los dos tripulantes de un F-15E derribado sobre territorio iraní. En ese mismo incidente se perdió un helicóptero HH-60W Jolly Green II, empleado en tareas de rescate en combate.
Otras bajas en ala rotatoria incluyen un helicóptero de ataque AH-64 Apache del Ejército estadounidense, derribado mientras volaba sobre el Estrecho de Hormuz; cuatro helicópteros AH-6 asignados a apoyo de Operaciones Especiales; y un MH-60 de la Marina, accidentado durante una acción de combate.
Los drones, los más golpeados
El dato que más llama la atención del informe es el relativo a los sistemas no tripulados. Al menos 45 drones MQ-9 Reaper habrían sido abatidos mientras realizaban tareas de vigilancia, seguimiento, iluminación de objetivos o ataques directos. Es probable que esa magnitud se deba a su elevada exposición a las defensas antiaéreas. A ellos se suman al menos tres drones MQ-1 y un MQ-4C Triton de la Marina, especializado en reconocimiento de largo alcance.
El informe del Congreso subraya la necesidad de mantener capacidades industriales robustas para reponer pérdidas de esta escala, especialmente en un contexto donde parte de los modelos afectados ya salieron de línea de producción.