El ministro de Defensa Carlos Presti y el embajador Peter Lamelas firmaron el 21 de agosto la Letter of Offer and Acceptance (LOA) entre Argentina y Estados Unidos para la incorporación de hasta 235 vehículos de combate blindado a rueda Stryker 8×8 al Ejército Argentino. La operación, confirmada a través de las redes sociales oficiales del Ministerio de Defensa, representa el mayor salto en capacidad mecanizada terrestre que la fuerza encarará en décadas.
Una flota de cuatro variantes
El acuerdo no contempla un solo tipo de vehículo sino una familia completa construida sobre el mismo chasis. La variante principal es el M1256 ICVV, el transporte de infantería que forma el núcleo numérico de cualquier unidad mecanizada a rueda: lleva una escuadra completa más su tripulación y monta una estación de armas remota operable desde adentro, sin exponer al tirador. A eso se suma el M1251A1 CVV, la versión de comando y control, que reemplaza capacidad de transporte por electrónica de mando —radios, terminales, sistemas C2— para que un jefe de unidad conduzca la operación en movimiento sin necesidad de un puesto fijo. El M1131A1 FSVV cumple el rol de conducción del apoyo de fuego: monta sensores sobre mástil telescópico con imagen térmica, telémetro y designador láser, y transmite coordenadas de blanco directamente a las unidades de artillería, acortando el ciclo entre detección e impacto. La cuarta variante es el M1133A1 MEVV, la ambulancia blindada de la familia, equipada para trasladar heridos en camilla bajo protección balística dentro de la ventana crítica de supervivencia.
Los cuatro modelos comparten motor Caterpillar C7, tren de rodaje 8×8, sistema central de inflado de neumáticos y arquitectura eléctrica. Esa comunalidad no es un detalle menor: significa una sola cadena de repuestos, un solo esquema de mantenimiento y una sola formación de mecánicos para toda la flota. El mismo motor equipa además a los camiones Oshkosh FMTV que ya operan en el Ejército, lo que extiende esa lógica logística más allá del blindado.
Casco en doble V, no el M1126 original
Todos los vehículos del nuevo lote corresponden a la configuración Double V-Hull (DVH), un rediseño estructural que el Ejército estadounidense desarrolló a partir de la experiencia de combate de la última década. La geometría en doble V deflecta lateralmente la onda expansiva de minas y artefactos explosivos improvisados en lugar de transmitirla al compartimento de tripulación. Eso los diferencia de los ocho M1126 de casco plano que el Ejército ya opera, incorporados entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 en condición Full Combat Capable a cambio de 9 millones de dólares, un paquete que también incluyó repuestos para un año de uso intensivo y apoyo técnico.
Antes de la firma, personal de la Dirección General de Material inspeccionó los vehículos de la primera partida en Fort Hood, Texas. Esa tanda inicial de 50 ejemplares está prevista para llegar en los próximos meses, lo que permitirá al Ejército comenzar la integración operativa antes de que arribe el grueso de la flota.
El vínculo con Washington como palanca
El Ministerio de Defensa subrayó que las condiciones económicas del acuerdo son especialmente favorables para Argentina, resultado directo del acercamiento que el gobierno mantiene con Washington. Ese vínculo no se limita a la compra de material: también facilita la participación en ejercicios combinados y el intercambio de doctrina y formación orientados a aumentar la interoperabilidad con fuerzas aliadas de la región.
Para el Ejército Argentino, la incorporación de esta familia de vehículos cierra una brecha que arrastra desde hace años. La fuerza nunca contó con una capacidad mecanizada a rueda moderna y articulada en variantes complementarias. Los Stryker no solo aportan blindaje y movilidad táctica, sino una doctrina de empleo que el Ejército estadounidense desarrolló y refinó durante más de dos décadas de operaciones reales, y que Argentina podrá adoptar junto con el hardware.
Fuentes: Defensa y Armas